Inicio / ESPECTACULOS / Sandro: la historia de No te vayas todavía, su canción inédita

Sandro: la historia de No te vayas todavía, su canción inédita

Este miércoles 19, el Gitano cumpliría 75 años. Los festejos incluyen la edición de un tema que no llegó a ver la luz, hasta hoy.

 

 

Por estas horas, el mundo gitano vibra en un estado de arrebatadora ebullición, solo comparable con aquellas presentaciones en vivo de Sandro, el Idolo de América, en su época más dorada. Es una revolución tan genuina como esta canción que conservó su anonimato durante treinta y seis años. “No te vayas todavía” se conoce justo este miércoles 19 de agosto, el día en el que Roberto Sánchez cumpliría 75 años de edad, una fecha que ya de por sí tiene su propio peso histórico. Él mismo había bautizado al día de su nacimiento como “La Batalla del 19”, merced a las apoteóticas fiestas que en cada una de esas fechas y en la mismísima puerta de su mansión de Banfield le regalaban sus “nenas” y sus “nenes” (porque, sí, también existe una legión de fieles fanáticos masculinos).

Este “Sandro inédito” es la gema que sus fans estuvieron esperando por mucho tiempo, con la esperanza siempre renovada de que, en algún momento, se publicara algo desconocido. Finalmente esto ocurre en un 2020 muy particular, en plena pandemia de coronavirus, sin la posibilidad de acercarse a la calle Beruti 251, en ese verdadero ritual sagrado.

Ya se ha mencionado en otra oportunidad y aquí mismo que éste es indudablemente “El año de Sandro”. Y lo es sin objeciones: el 4 de enero se cumplieron diez años de su muerte, el 11 de abril fueron las Bodas de Oro de su debut en el Madison Square Garden de Nueva York, el 6 de agosto los cincuenta años del estreno de su película Muchacho y del primer álbum que incluía la banda de sonido de un filme suyo. Y ahora, como para coronar tan magna celebración, aparece esta perlita. Un dato no menor: el Facebook Sandro de América (sitio oficial) explotó literalmente con el adelanto de la canción No te vayas todavía.

No te vayas todavía, el tema inédito de Sandro que salió a la luz 36 años después

Se editó este 19 de agosto, en que el Gitano cumpliría 75 años.


Como dijimos, el mundo sandrístico vibra hoy, conmovido y revolucionado frente a la presentación de una canción inédita. El origen de la misma, como todo lo relativo a él, tiene su epicentro en Banfield. Allí en su búnker, en la vida que vivió detrás del descomunal paredón – 42 metros de largo y 6 de alto, más la muralla interior de quince pinos de 20 metros de alto – habitan los secretos, todos los procesos creativos y los más grandes recuerdos de un tal Roberto Sánchez. Lógico es imaginar entonces que también la historia de esta canción comenzaría allí. Todo se inicia un día incierto de 1984, pero no en el estudio de grabación profesional que funcionaba donde luego estuvo su “Piano Bar “, ubicado en la misma planta de la “llamada” casa de huéspedes, justo arriba del garaje en dónde alguna vez supo guardar siete autos, (“uno para cada día de la semana”- como solía decir entre risas). No. Más bien nació en la soledad del estudio de grabación casero que Sandro había montado en el escritorio de su casa, junto a su profusa biblioteca.

Pero claro, para conocer los pormenores de esta composición es necesario profundizar en los detalles del hallazgo. O más bien en el “rescate” que realizó Sony Music de dicha canción y que es el primer adelanto de un nuevo álbum, que incluirá versiones nunca antes escuchadas de otras canciones de Sandro.

La tapa de "No te vayas todavía", la canción inédita de Sandro que se conoce este 19 de agosto, cuando el Gitano cumpliría 75 años..

La tapa de «No te vayas todavía», la canción inédita de Sandro que se conoce este 19 de agosto, cuando el Gitano cumpliría 75 años..

Rubén Aguilera, arreglador y director musical de Sandro desde 1981 hasta 1991, guarda en su casa de Junín distintas grabaciones originales que el artista solía enviarle para trabajar en los arreglos previos. Entre ellas se encuentra el casete con su voz cantando este tema y otros tres más. En la etiqueta de ese casete puede leerse de puño y letra de Sandro el nombre “Ruben” (así, sin acento) y los nombres de las cuatro canciones en este orden: 1. Yo te haré mujer. 2. Yo la necesito. 3. No te vayas todavía. 4. Qué sabes del amor.

De las cuatro solo es inédita No te vayas todavía, ya que las dos primeras forman parte del álbum Vengo a ocupar mi lugar, grabado entre marzo y agosto de 1984, y editado aquel mismo año. En los créditos del trabajo discográfico figuran Sandro como autor y compositor, y Rubén Aguilera a cargo de arreglos y dirección. Y se lee luego “Grabado en Excalibur”, que era el nombre de la productora que Roberto había montado en su mansión. En cuanto a Qué sabes del amor es, en realidad, la canción que luego se conoció con el nombre de Es mucho más mujer, incluida en ese mismo disco pero en la versión que se editó en los Estados Unidos con el título de Sandro. Aplicando una simple lógica deductiva, podemos decir entonces que No te vayas todavía es contemporánea a esas otras tres canciones.

En Banfield, en la carpeta que Sandro rotuló como “Textos Originales”, se encuentra el original de la letra, junto a una copia similar a la que le envió a Aguilera, pero en este caso solo el la primera contiene su firma (las copias no) amén del sello de Excalibur, un sello que Roberto diseñó en su oportunidad con mucho esmero, como todo lo que hacía. La canción inédita no tiene fecha de composición, pero sí Yo la necesito, titulada en el original como Rayo invisible, que es del 22 de abril de 1984. Además, en su carpeta “Informes de grabación”, Roberto registra a No te vayas todavía con su letra y música, y en otro cuaderno está la partitura donde deja asentados los tonos de referencia de esta canción. La graba como dijimos en el estudio de su biblioteca y la envía el casete a Aguilera.

El casete de Sandro, con la primera versión de "No te vayas todavía".

El casete de Sandro, con la primera versión de «No te vayas todavía».

¿Qué pasa luego? Vamos por partes, ya llegaremos a eso.

En Banfield existe lo que arbitrariamente denominaremos como “Los Libros Sapienciales de Sandro”, una cantidad invaluable de tomos donde hay mucha información asentada. Por eso, al conocer el nombre de la canción inédita, inmediatamente esta cronista se remitió a la memoria reciente del trabajo realizado con el equipo de Sandro Producciones, integrado por su viuda Olga Garaventa junto a Pablo Ferraudi, Eduardo Barone y Gabriel Maspero. Desde hace seis años, hemos venido realizando una curaduría que, entre otras cosas, permite ordenar todo lo concerniente al legado cultural y artístico de Roberto Sánchez, a medida que se van encontrando las cosas. O si ustedes prefieren… más bien cuando él así lo dispone. ¿Hace falta decir que los misterios que esconde Banfield son insondables?

Pues claro que lo son. Así es como en su momento se identificaron las carpetas, los cuadernos y los pentagramas que, de manera casi mágica, se van ensamblando en un archivo que pareciera no tener fin. Y que sirven como punto de partida en cada búsqueda puntual. Todo lo que El Astro ha guardado (y que se conserva tal y como lo dispuso originalmente) es de una dimensión abrumadora.

Rubén Aguilera, su hijo Jon (que mucho tuvo que ver en la edición de No te vayas todavía) y Sandro.

Rubén Aguilera, su hijo Jon (que mucho tuvo que ver en la edición de No te vayas todavía) y Sandro.

Esos “Libros Sagrados” cuentan con su escritura en manuscritos, firmas, tipeos en máquina o en computadora e infinidad de acotaciones. Allí estan los sellos, los diseños, los dibujos… Pistas y más pistas que, como ha sucedido en este caso, sólo pueden ser encontradas poniendo muchísimo trabajo y una extrema paciencia de investigador.

No te vayas todavía, el tema inédito de Sandro que Sony ha lanzado oficialmente este miércoles, tiene también otro nombre o subtítulo: La noche más larga de la historia. Frase que figura en la canción y que Roberto dejó registrada en la partitura original, que contiene los tonos y los registros de referencia adecuados para su interpretación. Y aquí tenemos un dato curioso: ese tema lo anduvo rondando por años. Si bien nunca lo grabó, lo tenía en su mente desde tiempo atrás. Tanto que en diciembre de 1988, para su show en vivo durante la VIII Teletón de Chile, utilizó esa misma música para interpretar otra canción, distinta a No te vayas todavía y que estaba dedicada a los niños, los protagonistas de ese tradicional espectáculo benéfico.

Para redondear el concepto: en Banfield quedó todo el registro personalizado, y en Junín, en la casa de Rubén Aguilera, el casete con su voz, que incluye el clásico conteo y el nombre de la canción, y una copia de la letra, pero sin la firma.

Ese casete fue entonces el que rescataron Jon Aguilera (hijo de Rubén y ahijado del corazón de Roberto) y Nelson Pombal. Pero para ahondar más en esta cuestión que tiene en vilo a fans y coleccionistas necesitábamos hablar con uno de sus protagonistas. Y por eso, antes de la presentación de este Sandro Inédito, Rubén Aguilera nos recibe en su casa. Aguilera ha sido un reconocido productor, arreglador y director de grandes artistas tales como María Martha Serra Lima, Leonardo Favio, Armando Manzanero, el Trío Los Panchos, Manolo Galván, León Gieco, Valeria Lynch, Alejandro Lerner, Paz Martínez, Jairo, entre otros. Y así comienza esta charla.

-¿Cómo nace tu relación con Sandro?

-Desde chico yo era “fana” de él. Por supuesto lo había ido a ver muchas veces, pero lo conocí una noche que yo estaba grabando con María Martha (Serra Lima). En ese momento, yo era productor de la CBS y cuando llegamos al edificio de la calle Paraguay nos sorprendió el despliegue de gente y de luces. Ahí nos enteramos que Roberto estaba filmando una película (N. De la R.:Subí que te llevo, su último filme, estrenado el 21 de agosto de 1980). Cuando entramos nos dicen que la quería conocer. Él estaba maquillándose y fue muy afectuoso con María Martha. Nos preguntó que estábamos haciendo y ella le contó que estábamos grabando nuestro tercer disco juntos (yo había empezado grabar con María en el ‘77 y le produje diez discos en total). Roberto nos dijo: “Después voy para allá”. Y sin pensarlo le contesté: “No, no subas, porque cuando estamos grabando las voces solo estamos María, el técnico y yo, y no dejamos entrar a nadie”.

Rubén Aguilera, arreglador y productor de Sandro..

Rubén Aguilera, arreglador y productor de Sandro..

-¿Y qué dijo?

-Roberto hizo su típica levantada de cejas (se ríe) y lo aceptó. María me quería matar, pero no fue un gesto de altivez sino de profesionalismo, porque siempre que se graban las voces es un instante muy íntimo y la verdad es que no dejamos entrar a nadie. Así nos conocimos. Y creo que le gustó ese celo profesional que puse para cuidar a mi artista.  Al mes, me llamaron del sello para que dirigiera y produjera como auxiliar la puesta de la voz de Roberto, porque su productor no podía. Llegó Roberto con Pablito (De Cabo, su secretario), tomamos unos whiskies, nos pusimos de acuerdo en cómo iba a ser el modo de trabajo y empezamos a poner las voces. Yo fui muy meticuloso porque era la primera vez que iba a dirigirlo y trabajar con un monstruo de este calibre te imaginás que no es fácil, pero no por él ya que Roberto siempre fue un tipo muy dócil. Me pidió que le corrigiera y con la rigurosidad que amerita semejante labor le marqué algunos detalles para darle un formato que, en el caso de un cantante tan emocional como Roberto, es muy difícil porque no se sabe muy bien qué va a quedar.En un momento dejó de grabar y me dijo: “así está bien”. Nos quedamos charlando hasta la madrugada y luego él me ofreció llevarme (yo vivía en pleno centro) y seguimos la conversación en su auto. ¡Nos quedamos charlando hasta las siete de la mañana en la puerta de mi casa! Ese fue el puntapié inicial de reconocernos en nuestra afición por la literatura, la historia, la sociología, por un montón de temas que realmente nos unieron e hicieron que nuestras charlas fueran siempre interminables, amenas y enriquecedoras. Y así fue como nació una amistad, linda y productiva desde el punto de vista artístico, ya que al poquito tiempo me ofreció ser su productor y su arreglador, algo que me llenó de orgullo porque te imaginás que a los treinta años y, teniendo el éxito que tenía con María Martha, sumar a Roberto a mi carrera era algo que no había pensado nunca. Trabajamos desde el ’81 hasta el ’91, grabamos cinco discos y más de setenta temas.

-¿Te llamó la atención su forma de grabar? Siempre se ha dicho que era espontánea y visceral.

-Sí. Pero cuando le pregunté qué quería que le marque o hasta dónde podía reformar, algo que uno consensúa con el artista, me contestó: “Vos marcame todos los errores”. Seguramente fue una prueba, porque a estos monstruos les gusta que les marques los errores. Yo hice lo que él me pidió, de una manera muy criteriosa, pero si le marcaba algunas exageraciones él me ponía el freno y me decía: “Dejame cuidar al Sandrito”. Porque él cuidaba mucho justamente lo emotivo y era un maestro en este arte de transmitir en una grabación, que es algo aparentemente frío, sin público, rodeado de paneles y de cosas que nada tienen que ver con un escenario. Él sabía transmitir de un modo especial la emoción en las canciones. Tal es así que junto con Jorge “Mosquito” Garrido (ingeniero de grabación y mezcla) que era nuestra tercera pata en Excalibur, pude ser testigo privilegiado de un tipo que tiraba a través del micrófono una emoción que te erizaba los pelos. Para que te des una idea, hoy digitalmente te limpian las grabaciones y te sacan hasta el último respiro, ¡nosotros al revés! Queríamos las respiraciones, los balbuceos, el ruido de los labios.. ¡hasta eso grabamos con mucha fruición! Porque no se te escapa que a un personaje así lo tenés que retratar lo mejor que puedas y en eso la fidelidad es fundamental.

El registro de "No te vayas todavía", el tema inédito (hasta hoy) de Sandro.

El registro de «No te vayas todavía», el tema inédito (hasta hoy) de Sandro.

– ¿Cómo era la metodología de trabajo? ¿Era algo usual que te enviara casetes con sus grabaciones para que trabajaras en los arreglos?

– Sí. Yo como te dije todavía vivía en Capital. Por lo tanto, nos comunicábamos continuamente por teléfono y yo también iba mucho a Banfield. A veces él me mandaba algún boceto de una cosa que quería hacer, yo lo trabajaba un poco en casa y luego nos juntábamos en Banfield para darle forma especialmente a los discos. Porque las canciones componen un disco y el disco es una obra total, tiene un estilo que es una forma de encarar lo que va a determinar el estilo justamente. Y más en esa época que Roberto estaba en una eclosión, venía de momentos difíciles personales y artísticos, había roto con su grabadora tradicional… Trabábamos las canciones en forma personal en su casa, muchas veces dejábamos grabadas cosas para tener de referencia, y allí estaba todo el material que nos íbamos intercambiando.

-En ese momento tenía un estudio chico en la biblioteca de su casa, pero la parte más importante se había montado en lo que hoy es el Piano Bar, ¿es así?

-Sí, la parte más importante y más grosa era el estudio equipado profesionalmente. Igual también grababa en la biblioteca, un sistema más chico, más casero, porque era un tipo que estaba continuamente con una guitarra y con el piano haciendo cosas. Roberto decidió poner ese estudio en su casa, entre mediados de los ’80 y el ’81, diagramó con Mosquito Garrido el modo y lo empezaron a armar. Cuando yo grabé mis cuatro primeros temas con Roberto ya utilizamos ese estudio. Si bien no tenía entonces un gran caudal técnico para la grabación le poníamos muchas ganas, terminábamos de grabar las cuerdas y las otras cosas que necesitábamos en un ámbito más profesional todavía, en ION o en Music Hall, por ejemplo. A los pocos años Roberto habla de montar una productora y ahí es cuando empiezan a venir otros artistas, porque mi rol era justamente conseguir grabaciones para que el estudio fuera sustentable y se pudiera comprar más equipamiento. Empecé a llevar a los artistas con los que grababa yo, Valeria (Lynch) vino porque Garrido trabajaba con ella, después fue Lerner (Alejandro), yo llevé a María Martha Serra Lima a hacer un disco completo, grabé con Julia Zenko… A José Angel Trelles le hicimos un disco muy lindo. Tambien al grupo Pelvis, la verdad es que muchos artistas grabaron ahí.

-¿Cuándo te mudaste a Junín?

De puño y letra, El original de "No te vayas todavía", de Sandro. Foto Pablo Ferraudi

De puño y letra, El original de «No te vayas todavía», de Sandro. Foto Pablo Ferraudi

-En el ‘91 murió mi padre y eso a mí me produjo un quiebre emocional muy importante, que hizo que yo decidiera dejar el medio y la industria. Roberto se quería morir. “Vos estás loco”, me decía. Te imaginas que yo era joven y lo decidí porque me pareció que ya le había entregado mucho a Buenos Aires. No te olvides que yo era del interior y fueron veinte años de muchas grabaciones y de mucho trabajo, relegando momentos importantes como el crecimiento de mis hijos. Porque si bien yo vivía con mi familia, en Buenos Aires estaba jugando en primera y en ese lapso grabé más de 300 discos. Así que me volví a vivir a Junín. A Roberto como te dije le pareció una locura, habíamos hecho el último disco, Volviendo a casa, que fue su vuelta a la CBS, un disco impresionante, y dejé la productora. Un día me llamó y me dijo: “Yo quiero hacerte un regalo. ¡Y me regaló su home estudio! La grabadora, todos los periféricos, un piano, las cintas… Y la verdad que fue tan emocionante, porque me dijo: “Yo quiero que esto sea patrimonio de tu familia, que les quede a ustedes”. Éramos muy íntimos de familia, realmente.

– Hablemos ahora entonces de este famoso casete encontrado.

– Te cuento: yo me traje todos esos aparatos, muy pesados y grandes, y quedaron en mi casa por veinte años. Después me mudé y me llevé las cosas a mi nueva casa, pero nunca lo había revisado hasta que hace un año y medio o dos, un día le digo a mi hijo Jon: “Te regalo todo esto”. Y lo hice porque Jon y Roberto tuvieron una relación muy importante. Incluso cuando mi hijo se fue a vivir un tiempo a Buenos Aires, allá por el 2001, lo llamó y le dijo: “Jon ya sé que te venís a vivir acá y yo quiero que consideres a ésta tu casa. Y de ahora en adelante yo estoy acá para lo que sea”. Luego Roberto me llama a mí y me dice: “Yo no quiero pasar sobre vos, pero quiero que sepas que Jon tiene acá en Buenos Aires un padre, que soy yo”. Te imaginás mi emoción. Le regalé todo a mi hijo porque él es técnico de grabación, productor y músico, y él se puso a restaurar, por ejemplo, la grabadora, que es una multitracks, importante para la época, pero estaba deteriorada por la falta de uso y de mantenimiento. Jon puso todo en marcha, revisó todo y entre todas las cosas encuentra este material, y decide con Nelson Pombal, su socio, empezar a trabajar en la restauración de las cintas y de todo el material grabado. Por supuesto me lo dicen y yo les doy el visto bueno. Es un trabajo que les llevó casi dos años y cuando estuvo listo se comunicaron con Sony para ver la posibilidad de publicarlo.

La letra de "No te vayas todavía", la canción inédita de Sandro.. Foto Pablo Ferraudi

La letra de «No te vayas todavía», la canción inédita de Sandro.. Foto Pablo Ferraudi

A su vez para hacer los trámites necesarios para que Olga, la señora de Roberto, aceptara. Y de hecho me gustó mucho la gentileza de Olga, cuidadora del patrimonio histórico del Astro, que lo aceptó. Todos se entusiasmaron y mi hijo y su socio hicieron este trabajo a puro corazón, con sus propios medios, cediendo todos los derechos, porque quiero aclarar que acá no hay ningún otro fin. Lo importante es preservar la historia de Roberto. Hicieron todo este trabajo que vos no te imaginás lo meticuloso y lo difícil que es, pero gracias a eso podemos decir que Sandro no se ha ido, porque aparte de vivir en el corazón del pueblo y de sus fans, ahora hay un documento que felizmente salió a la luz.

No te vayas todavía está en un casete, ¿es el único que tenés o hay otros que faltan revisar?

-Jon y Nelson están revisando todo Yo los apoyo de todas las maneras posibles, pero los dejo trabajar a ellos. Además de ver si hay algo más, hay que ver qué se puede rescatar, porque al ser cosas caseras tal vez no ameritan o no tienen el nivel de calidad para publicarlas. Porque no es sacar por sacar nomás, sino cuidar ese patrimonio.

-Teniendo en cuenta que ese casete tiene tres canciones que sí fueron parte del disco Vengo a ocupar mi lugar, ¿te acordás por qué finalmente esta canción no se grabó?

-En realidad nosotros grabábamos muchas canciones que quedaban para otra ocasión, o porque no se lograba lo que se quería o porque las formas no coincidían con los formatos que, en ese momento, estábamos dándole a los discos. Entonces todo lo que iba quedando se guardaba. No podría decirte por qué no se grabó No te vayas todavía, no me acuerdo, pero es un tema muy de Roberto, tiene su sello y su calidad interpretativa.

El sello de Excalibur, ,en los originales de Sandro. Foto Pablo Ferraudi

El sello de Excalibur, ,en los originales de Sandro. Foto Pablo Ferraudi

-Cuando escuchas esa canción, ¿qué sentís?

-Y… ¡A mí se me pinta el Astro! Él en su biblioteca, ese lugar de tantas cosas compartidas, su ámbito… La emoción de escuchar su voz… Eso es lo que más me impactó…escuchar su voz nuevamente. Y recordé el tema, de haberlo escuchado, pero siempre me genera un impacto escucharlo otra vez a Roberto. Y en este caso volver a tocar para él, porque mi hijo y Nelson me invitaron a tocar el bajo, y accedí por supuesto porque el hecho de estar escuchándolo y tocando ahí encima es emocionante, es conmovedor. A Roberto y a mí nos unieron muchas cosas y ahora que estoy charlando con vos y trayendo los recuerdos se me aparecen muchísimas imágenes… Y me conmueve realmente, por el hombre, dejando de lado la importancia artística que tiene, me conmueve por el hombre. Además también convocaron a Ricardo Lew, uno de sus guitarristas, porque se hizo un trabajo muy exhaustivo, tratando de conservar el estilo y reunir a gente que ha estado con él.

-Conociéndolo como lo conociste, ¿qué pensás que te diría?

-Lo he pensado mucho eso. Fundamentalmente lo primero sería si es aceptable el nivel que tiene de interpretación y de calidad. Y sí, lo aceptaría porque está muy bien hecho. Roberto era un tipo que cuando cantaba nunca lo hacía a la bartola, tal vez lo haría pero quedaba ahí en secreto. Cuando él te hacía escuchar algo era porque ya lo había aprobado, era como con las fotos. Él se hacía sacar fotos por su fotógrafo, pero recién cuando él decidía cuál era la que quería publicar, recién ahí te la mostraba o te la daba, jamás le dio a alguien una foto que él no supiera cómo había salido. Te imaginás que ese celo lo aplicaba también en las grabaciones Así que si él me mandó ese casete es porque aceptaba que estaba bien. No sé qué pensaría, aunque creo que allá lejos, donde él quiera que esté, se alegraría porque sus nenas y sus fanas de todo el mundo tienen algo nuevo de su ídolo.

Sandro y Rubén Aguilera, que rescató la grabación.

Sandro y Rubén Aguilera, que rescató la grabación.

-¿Ese casete entonces estuvo todos estos años guardado en tu casa?

-Sí, en mi archivo. Tengo un loft que tiene una gran biblioteca con libros que hemos compartido con Roberto y todo su material está guardado en cajones, cajas y estantes.

-Es como que todos estos años vos mantuviste cerrada esa puerta.

-Sí. Yo tuve conversaciones telefónicas con él hasta poquitos años antes de que muriera, pero no lo vi más personalmente. Jon en cambio sí estuvo con él varias veces e incluso conoció a Olga. Yo quise verlo cuando me enteré que estaba muy mal, ya trasplantado en Mendoza, y pasé por el Hospital Italiano un día antes de que muriera. Por supuesto, no se lo podía ver, pero me metí, llegué a la sala de enfermeros y les entregué mi saludo en un papel, escrito en un código muy nuestro, que eran mi firma y mi nombre en el alfabeto templario, que era una de nuestras materias de estudio, para que se lo hicieran ver detrás de un vidrio. Nunca pude saber si lo llegó a ver. Al otro día seguí de viaje para Chile y me enteré de su desgraciada muerte.

-¿Cómo es eso del saludo en alfabeto templario?

-Los Templarios tenían un alfabeto propio, un código donde se contaban sus cosas de un modo casi secreto que solo conocían ellos. Después eso fue estudiado y nosotros, con Roberto, lo dominábamos bastante. Bah, por lo menos para saber nuestros nombres y algunas cosas, porque hemos leído innumerables libros acerca de esa fabulosa historia tan tergiversada y tan juzgada por el mundo. Para nosotros era un hecho tremendamente curioso la existencia de esta orden religiosa. Hemos visto documentos, fotos… y nos era muy común compartir información y hablar de eso tan apasionante, era uno de nuestros temas. Y en el mensaje, como yo no sabía si él podía leerlo o no, porque estaba jodido, le escribí en una hoja grande con las letras que son símbolos más o menos de unos 10 centímetros mi nombre y algo así como: “Chau Roberto, que estés bien”. Pero más que nada el nombre para que se sintiera acompañado. Decirle: acá estoy y mi corazón está con vos. Y con el nombre en ese alfabeto. Si lo vio él sabía quién era y por qué estaba ahí.

El "home studio" de Sandro.

El «home studio» de Sandro.

-Por último, ¿No te vayas todavía es un poco aquel Volviendo a casa que significó tanto para Sandro y para vos ya que es el último disco que grabaron juntos?

-Sí, es una buena analogía. Yo la verdad que estaba tan alejado, no de su recuerdo, sino de sus cosas que esto es un poco eso. El volver a casa de Sandro con su público.

Ficha técnica

No te vayas todavía

Sandro: Voz, Coros. Ricardo Lew: Guitarra Eléctrica. Nelson Pombal: Guitarra Acústica. Mariano Braun: Piano Rhodes. Jon Aguilera: Acordeón. Rubén Aguilera: Bajo. Sebastián Reinholz: Batería. Miguel Tallarita: Trompeta, Flugel. Patricia Argüelles: Violín. Herman Ringer: Violín, Viola. Juan Pablo Ezquerra: Glockenspiel. Pablo Iglesias: Percusión. Diego Reinholz: Percusión.

Grabado en los Estudios W Sound, Nosfer y Digi Rec Ingenieros de Grabación: Nelson Pombal, Jon Aguilera y Pablo Iglesias Mezclado por Nelson Pombal Masterizado por Daniel Ovie Producción, Arreglos y Dirección Musical: Jon Aguilera y Nelson Pombal.

FUENTE : CLARIN

Compruebe también

El marido de Pampita compartió fotos de su hija haciendo el «saludo peronista»

Roberto García Moritán, flamante precandidato de Juntos por el Cambio, compartió las primeras imágenes de …

Encontraron muerto a Palo Pandolfo

El cantante de Los Visitantes y Don Cornelio y la Zona se desvaneció en el …

Dejanos tu comentario

HTML Snippets Powered By : XYZScripts.com