El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, asumió el cargo el viernes por la tarde y, apenas tres días después, enfrenta su primera gran crisis: un terremoto devastador que azotó el país el lunes por la mañana.

El sismo, de magnitud 7,4 según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), ocurrió a las 7:34 hora local, con epicentro en San José del Palmar, un municipio del departamento de Chocó, en el noroeste del país. Esta localidad cuenta con una población aproximada de 4.700 habitantes, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística.
En respuesta inmediata, De la Espriella anunció en su cuenta de X que asumió directamente el liderazgo de la atención de la emergencia en San José del Palmar y ordenó la instalación de un Puesto de Mando Unificado para coordinar la asistencia a los damnificados y la mitigación de daños. Además, solicitó al director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) un reporte detallado sobre la situación y las necesidades más urgentes. También anunció que se trasladará personalmente a Pereira para acompañar a los afectados y supervisar la respuesta gubernamental, asegurando: «No están solos. El Estado está presente y actuando. ¡Firme por la Patria!».
La gobernadora de Chocó, Nubia Córdoba, informó que en Quibdó, la capital departamental, se registraron heridos y graves daños en edificaciones, aunque no precisó cifras específicas. Por su parte, el alcalde de Cali, Alejandro Eder, reportó el colapso de 19 estructuras con personas atrapadas, por lo que solicitó apoyo urgente de equipos de rescate. Cali se encuentra en el departamento de Valle del Cauca, al suroeste del país.
El sismo también fue percibido con fuerza en ciudades de la región del Eje Cafetero, como Manizales, ubicada a 300 kilómetros de Bogotá, donde igualmente se registraron daños en edificaciones.
A raíz del movimiento telúrico, seis aeropuertos del oeste colombiano suspendieron sus operaciones por precaución y para evaluar posibles daños estructurales. La Aeronáutica Civil detalló que las terminales afectadas son las de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura.
En Bogotá, el sismo generó nerviosismo entre la población. Javier Tinoco, un residente del norte de la capital, relató a The Associated Press: «Evacuamos lo más rápido que se pudo… no se había sentido tan fuerte aquí en Bogotá», y expresó su preocupación recordando los terremotos ocurridos en Venezuela en junio, que dejaron más de 5.000 muertos.
El temblor también se percibió ligeramente en la capital de Panamá, donde algunos edificios fueron evacuados y se detuvo temporalmente la operación del metro, sin que se reportaran daños o víctimas. En la frontera sur con Colombia se sintió con mayor intensidad, pero sin consecuencias informadas.
En Ecuador, el sismo fue sentido en ciudades como Tulcán, cercana a la frontera con Colombia, así como en Ibarra y Quito, donde algunas personas evacuaron prisa edificios altos durante un feriado nacional. No se registraron daños ni víctimas.
Las autoridades continúan evaluando la magnitud de los daños y la situación de los heridos en las zonas más afectadas.
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