500 animales actores, diez años de producción y siete nominaciones al Oscar: la historia detrás de “Babe, el cerdito valiente”

 

La película estaba condenada al fracaso antes de su lanzamiento, pero las recomendaciones del público y la crítica lograron convertirla en un éxito perdurable. Ya está disponible en Netflix

 

 

 

 

 

A la granja Hogget llega Babe, un cerdito que el granjero ha ganado en un concurso y que intuye que es muy especial. (Universal)

 

En un corral en penumbras, un pequeño porcino es apartado de su camada para formar parte de las atracciones de una feria ganadera. Al mismo tiempo, su madre abandona el recinto junto a decenas de otros puercos, listos para ser sacrificados en un matadero. Así inicia Babe, el cerdito valiente, una película de 1995 que Universal Pictures se negó a promocionar por considerarla “demasiado oscura” para el público infantil.

"Babe: el cerdito valiente" está parcialmente basado en el libro infantil "The Sheep-Pig", escrito por Dick King-Smith en 1983 (Créditos: Universal Pictures)
«Babe: el cerdito valiente» está parcialmente basado en el libro infantil «The Sheep-Pig», escrito por Dick King-Smith en 1983 (Créditos: Universal Pictures)

Por eso, cuando Universal le pidió a un pequeño grupo de periodistas que vieran “un filme sobre un cerdo”, no predijeron la respuesta emotiva que recibieron, mucho menos imaginaron que al día siguiente los diarios publicarían efusivos elogios al sencillo largometraje de hora y media. Ese mismo año, la película recaudó 254 millones de dólares en los cines de todo el mundo y recibió siete nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor película y Mejor director.

"Babe: el cerdito valiente" convirtió a James Cromwell en un célebre actor de Hollywood (Créditos: Universal Pictures)
«Babe: el cerdito valiente» convirtió a James Cromwell en un célebre actor de Hollywood (Créditos: Universal Pictures)

 

A primera vista, la trama va sobre un adorable cerdo que llega a una granja debido a que el propietario, Arthur Hoggett, se lo ganó en una apuesta. Durante las siguientes semanas, el marrano es alimentado por la alegre esposa del granjero, quien planea convertirlo en la cena de Navidad. Babe, ignorante de su destino, aspira a convertirse en un pastor de ovejas, y tendrá que soportar las burlas de los otros animales, y el desprecio del perro ovejero, para demostrar que puede cumplir con su objetivo.

El guión fue coescrito por Chris Noonan y George Miller (Créditos: Universal Pictures)
El guión fue coescrito por Chris Noonan y George Miller (Créditos: Universal Pictures)

El perro pastor Fly es explícito al mencionar que “las ovejas son estúpidas” y que la mejor forma para controlarlas es dominarlas, mordiéndolas si es necesario. Mientras que la gata doméstica le dice a Babe, sin miramiento alguno, que mientras ella está ahí para ser “bella y amorosa”, él no sirve para nada más que ser un jamón o tocino.

Bajo la premisa “los humanos solo se comen a los animales tontos como los patos, borregos y cerdos”, la granja funciona como una microcosmos de la sociedad, en la cual cada animal está confinado a roles que determinan su valor y función. Babe desafía su posición marginal para cuestionar esta rigidez. Su sueño no es ser un “perro pastor”, sino desmantelar la idea de lo que puede y debe hacer, de cuál es su identidad. Además, se cuestiona el poder ejercido por dominación o fuerza, frente a liderazgo por empatía, cooperación y consenso.

La granja donde se desarrolla la mayor parte de la acción fue construida específicamente para la película en Robertson, Nueva Gales del Sur, Australia (Créditos: Universal Pictures)La granja donde se desarrolla la mayor parte de la acción fue construida específicamente para la película en Robertson, Nueva Gales del Sur, Australia (Créditos: Universal Pictures)

George Miller quería lograr que los animales se relacionaran entre sí como si fueran seres humanos. Los animales reales miran al frente cuando caminan; pero nosotros contamos con visión periférica, Por eso [en la ficción] ellos se miran unos a otros. Y esa pequeña diferencia entre la forma en que George concibió la película, fue una de las cosas que la hizo única”, explicó Cromwell a THR.

La labor no fue fácil. Se necesitaron 59 personas para entrenar a los 500 animales actores que formaron parte del reparto. Para interpretar al protagonista de cuatro patas, se requirió de 48 cerdos Large White Yorkshire, ya que la raza crecía rápidamente. La magia se reforzó con las creaciones animatrónicas de Jim Henson’s Creature Shop, y una ligera ayuda de CGI para conseguir el movimiento de bocas.

La producción de la película demoró cerca de 10 años porque la tecnología para crear "animales parlantes" de forma realista aún no existía (Créditos: Universal Pictures)La producción de la película demoró cerca de 10 años porque la tecnología para crear «animales parlantes» de forma realista aún no existía (Créditos: Universal Pictures)

Del otro lado, James Cromwell, entonces de 55 años, era un actor estadounidense poco conocido que captó la atención de Miller por su actitud taciturna y amable. “Estuve a punto de decir que no”, confesó Cromwell a Forbes, y la razón era porque consideraba que este era un trabajo “menor” en el que le ofrecían apenas USD 50 mil dólares [USD 100 mil dólares de 2024] y que no tenía margen para negociar.

Él desconocía completamente las posibilidades del CGI y pensaba que el proyecto resultaría insignificante. Además, como su papel solo tenía 16 líneas de diálogo, pensó que su esfuerzo sería en vano. “Durante el rodaje, y al leer el guión por primera vez, no imaginé su posterior impacto”, sostuvo.

A James Cromwell le pagaron 50 mil dólares por protagonizar al granjero en "Babe: el cerdito valiente" (Créditos: Universal Pictures)A James Cromwell le pagaron 50 mil dólares por protagonizar al granjero en «Babe: el cerdito valiente» (Créditos: Universal Pictures)

Finalmente, un amigo terminó convenciéndolo de aceptar el papel al señalarle que, aunque la producción no le entusiasmara, le brindaría la oportunidad de viajar gratuitamente a Australia, donde se llevaría a cabo la filmación. “Y si la película es un fracaso, no será tu responsabilidad, sino del cerdo”, le aseguró.

Durante el tiempo de rodaje, Cromwell disfrutó de la “humanidad, corazón y dulzura” con la que trabajaba el director Chris Noonan. Su tiempo junto con los animales también fue “extraordinario” por lo bien entrenados que estaban. Sin embargo, le horrorizaba que a los australianos “les gustara matar todo lo que se mueve y comérselo”.

"Babe: el cerdito valiente" incentivó un crecimiento en el vegetarianismo, particularmente en el público joven. (Créditos: Universal Pictures)«Babe: el cerdito valiente» incentivó un crecimiento en el vegetarianismo, particularmente en el público joven. (Créditos: Universal Pictures)

“Y así, en la mesa del almuerzo estarían todos los animales con los que acababa de trabajar. Había pato y había cordero. Pensé: ‘Oh hombre, esto es realmente horrible’”, recordó para THR. Fue ese el momento en que el actor optó por convertirse en vegano, una decisión que mantiene a día de hoy, participando activamente en protestas y siendo arrestado y condenado más veces de las que puede recordar.

George Miller, por su lado, logró estrenar en 1998 una secuela titulada Babe: el puerquito va a la ciudad, que fiel a su visión original, fue incluso más cruda y tocó temas de explotación animal, el consumismo desenfrenado y el individualismo exacerbado en las sociedades capitalistas modernas.

El presupuesto de "Babe: el cerdito en la ciudad" o "Babe 2" rondó los 90 millones de dólares, mientras que la recaudación no llegó a penas a 69 millones de dólares (Créditos: Universal Pictures)
El presupuesto de «Babe: el cerdito en la ciudad» o «Babe 2» rondó los 90 millones de dólares, mientras que la recaudación no llegó a penas a 69 millones de dólares (Créditos: Universal Pictures)

“En el primer corte, cuando van al hospital, se muestra un laboratorio de experimentación. Hay animales con estacas taladradas en el cráneo y llagas, cánceres. Dios mío”, recordó Cromwell, quien fue testigo de la primera proyección. El largometraje también incluía una extensa escena de un perro animatrónico ahogándose que simulaba ser real.

Escandalizados, los directivos de Universal obligaron a Miller a recortar el metraje, y se negaron una vez más a promocionarla, afectando su rendimiento en taquilla, donde fue considerada un fracaso al no lograr recaudar lo suficiente para recuperar la inversión. Sin bien afectó su rendimiento, esta secuela aún merece la pena ser vista, y consigue ser igual de valiosa que su idílica primera parte.

Babe, el cerdito valiente acaba de ser incluida al catálogo de Netflix.

FUENTE : INFOBAE  Por Fiorella Ramírez

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