El terremoto de magnitud 7,7 que sacudió Panamá el viernes dejó al menos 27 heridos, varios edificios derrumbados en el centro del país y escenas de pánico en la capital, una ciudad repleta de rascacielos.

“Fue horrible, algo que no habíamos vivido. Mi hija quedó atrapada en el colegio. Gracias a Dios estamos bien”, contó Juana Alveo, de 38 años, cajera de un almacén en Penonomé, a unos 150 kilómetros al sudoeste de la Ciudad de Panamá.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el sismo se produjo a las 12.56 hora local (14.56 de la Argentina), con epicentro a 10 kilómetros de Pitaloza Arriba, en la provincia de Herrera, en el centro-sur del país. El organismo ajustó la magnitud a 7,7, después de una primera estimación de 8 y una segunda de 7,6.
Los mayores daños se registraron en las provincias de Los Santos, Herrera, Veraguas y Coclé. El jefe del Centro de Operaciones de Emergencias, René García, informó que hasta el momento no había víctimas fatales. El Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) contabilizó 27 heridos leves y daños en viviendas, escuelas, hospitales, iglesias, edificios públicos, puentes y rutas.
“El desastre que estamos enfrentando es grande”, afirmó el presidente José Raúl Mulino al recorrer una de las zonas afectadas, donde hay carreteras “totalmente colapsadas”.
Una de las localidades más golpeadas es Tonosí, en Los Santos, un pueblo de unos 9000 habitantes, con casas mayormente de una planta, a unos 360 kilómetros de la capital. Según el ministro de Salud, Fernando Boyd, quedó incomunicado por tierra.
“Fue algo muy grande, nunca visto, sentimos miedo”, relató Benjamín González, de 52 años, a quien el temblor sorprendió en una finca cerca de La Miel, un pequeño poblado a 40 kilómetros de Tonosí. Al regresar encontró “muchas casas devastadas” y a los vecinos aterrorizados en la plaza, sin luz. Su vecino David Castillo contó que la gente pasa la noche en vela y no quiere volver a sus casas por “miedo a que se vuelva a repetir”.
El movimiento duró cerca de un minuto y en la Ciudad de Panamá miles de personas salieron a la calle. “Sentí miedo porque el movimiento fue muy fuerte y largo. Se movieron objetos de gran peso como cómodas, la cama y todo lo de la cocina, y los animales estaban muy alterados”, contó Salomón Andión, de 46 años, que tuvo que bajar dos veces de su edificio de 15 pisos por las réplicas. Las autoridades registraron más de 100, algunas de magnitud 6.
Los sismos en la capital son poco frecuentes; suelen concentrarse en la provincia de Chiriquí, en el oeste, sobre la frontera con Costa Rica, donde también se sintió este terremoto.
Las autoridades del Canal de Panamá, por donde pasa el 5% del comercio marítimo mundial, informaron que la vía funciona con normalidad. En cambio, el aeropuerto de Tocumen, uno de los principales centros de conexión aérea de América Latina, cerró temporalmente y varios vuelos fueron desviados.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que su país moviliza recursos y personal para brindar asistencia. También se solidarizaron los presidentes de Colombia, Abelardo de la Espriella; de Ecuador, Daniel Noboa; y de Guatemala, Bernardo Arévalo, entre otros. El Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) donó 250.000 dólares para atención humanitaria inmediata y puso a disposición otros 50 millones en una línea de financiamiento para emergencias.
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